Detrás de Las Cinco Hermanas hay una historia familiar, recuerdos vinculados a la tierra y cinco mujeres que decidieron emprender juntas. Aunque cada una tiene su propia trayectoria, encontramos en el vino un proyecto para fortalecer lo más importante: la familia.
En 2016 decidimos dar el primer paso. Comenzamos con nuestro ensamblaje Río Lua y, con el tiempo, fuimos incorporando nuevos vinos y construyendo, paso a paso, un proyecto que refleja nuestro espíritu de mujeres emprendedores y ganas de seguir creciendo.
Ser hermanas es compartir una historia, pero emprender juntas también significa aprender a trabajar desde nuestras diferencias, sumar capacidades y avanzar hacia un objetivo común. Esa combinación de miradas, apoyo y esfuerzos forma parte de la identidad de Las Cinco Hermanas.
Queremos que nuestros vinos lleguen a la mesa como una invitación a disfrutar, descubrir y compartir. Porque, para nosotras, el vino reúne muchas de las cosas que valoramos: la historia, el trabajo bien hecho, los encuentros y el placer de crear algo entre todas.
Esta es nuestra historia y, con un sello único, femenino y familiar, seguimos escribiéndola con cada vino que elaboramos.
Buscamos crear momentos memorables a través de nuestra pasión por el vino.
Contamos con un equipo de gran trayectoria y excelencia, que cuidan cada detalle; nuestra asesora externa, la reconocida enóloga Irene Paiva y el enólogo jefe Diego Nicolás, quien lidera el trabajo de producción en bodega día a día y la creación de vinos únicos y especiales.
Este equipo, a través de su talento y pasión, esfuerzo y altos estándares, es el responsable de grandes logros, creando vinos diferentes y únicos.